Desperté

/ 22 sept. 2010 /

Soñé contigo. Debes estar grabado en mi subconsciente, porque los días anteriores no pensé en tí, ni te escribí poemas, ni seguí recordándote. Pudo ser un sueño romántico, alocado, o sugestivo. Pero no. Fue ridículo. Discutíamos sobre la Pantera Rosa. Yo aseguraba que la Pantera Rosa era rosa, y tú decías que no, que era azul. Luego desperté, aún con la adrenalina de haberte visto, tan real, en mi sueño, y seguí durmiendo para volver a tenerte así, cerca, y hablarte, o discutir cualquier tontería, que deja de serlo si a ti te interesa, o manipular de alguna forma la dimensión onírica para hacer que ocurriera lo que en la vida conciente parece imposible. Y puede que lo sea.
Resultó de maravilla. Volviste a aparecer, pero esta vez no estábamos solos. Habíamos muchos esperando un concierto al aire libre, sentados en círculo en el pasto, mientras se ponía el sol, en un lugar que, de pronto, resultaba ser el patio de mi casa. Te veía, con tus aires de rockero latino y la aparente indiferencia que siempre tienes. Cómo me gustabas!… tanto o más que en la vida real. Busqué en mi bolso los sonetos que quería darte, pero no estaban, habían desaparecido en algún sitio del sueño. Entonces recordé que tenía copias en mi pendrive, así es que corrí a casa para imprimirlos y poder leértelos. Llegué, busqué el pendrive en mi bolso y, sorpresa, también se lo había tragado el sueño. Por suerte, antes había enviado a alguien un correo electrónico donde adjunté los archivos, y le pedí a un desconocido que me hiciera el favor de imprimirlos. La primera vez no pudo oírme por la música del concierto que ya empezaba a sonar. Se lo repetí dos veces y me dijo que sí. Finalmente, con los tesoros en mis manos, volví a buscarte.
Ya no estabas. Pregunté por ti, y los compañeros sin rostro respondieron que te habías ido, a algún lugar, por algún motivo que no pude saber. También te tragó el sueño. No esperaste a que te dijera que mis poemas eran tuyos. Mi ensueño se tornó pesadilla. Aún soñando, las ilusiones rotas son devastadoras. Sin ti no tenía sentido seguir durmiendo. Desperté y ya era domingo.

Fotografía & texto: Ada sin h

4 Comentarios:

{ Li..* } on: 23 de septiembre de 2010, 1:40 dijo...

jo... Por esos sueños a veces tengo yo miedo a dormirme. un beso
ánimo!

{ pecas } on: 23 de septiembre de 2010, 13:31 dijo...

buuuuu pensé q ibas a contar el q tuviste conmigo xD

Anónimo on: 27 de septiembre de 2010, 14:03 dijo...

=)

Una sonrisa es mi comentario, cada escrito es un lugar nuevo.

Anónimo on: 28 de septiembre de 2010, 18:06 dijo...

Me gusta como escribes...

OJala yo sueñe contigo...

chao :)

 
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