Al otro lado de la calle (un mal relato)

/ 25 jun. 2008 /
Caminando en la mañana a mi primer día de trabajo pensaba, se sentía un aire diferente, daba la sensación de estar en algún país extranjero. Caminaba con el viento rondándome de cerca y música en mis oídos. No hacía frío, si un poco de nerviosismo, es que, era mi primer día de trabajo en la vida. De pronto me vi a mí misma más grande, más lejos de los temores por aquellas cosas desconocidas para mí y tan normales para otros. Digo, para esas personas que no nacieron en una familia carente de necesidades, como la mía.
Yo no necesito trabajar, es más bien un hobbie, o un deporte, o simple curiosidad. Cuando le conté a mi papá se rió – ¿trabajar tú? Si ni siquiera haces tu cama-. A mi mamá le dio jaqueca: una hija suya no podía trabajar jamás, ella nunca había trabajado, ni mi abuela, ni ninguna mujer en su familia. Pero el mío ni siquiera es un trabajo de verdad, sólo seré laborante en la universidad algunas horas a la semana.
Al llegar me encontré con una sorpresa que alivió mis nervios matinales y relajó mi colon irritable: la universidad estaba cerrada. Había algo así como una toma. A la entrada del campus un grupo de estudiantes impedía el paso. No eran más de veinte los que con pancartas escritas sin mucha dedicación manifestaban algunas de las razones por las que se hacía imperante acudir a medidas forzosas como esta. Me detuve a observar antes de cruzar la calle, me daba un poco de vergüenza, pero de todos modos me acerqué a un grupo de niñas de mi facultad que estaba cerca de los manifestantes y apagué mi ipod para preguntarles si sabían algo de las clases. Me explicaron, pero no entendí mucho, la verdad. Dijeron que había empezado una toma indefinida, por los aranceles parece y por otras cosas que no recuerdo. Todo ese rato, que se me hizo muy largo, como cada vez que me veía obligada a interactuar con la gente, me limité a asentir con la cabeza y a pronunciar convincentes –ahhhh…, claro, sí- luego, en vista de que no había esperanzas de tener mi primer día de trabajo, sonreí a las niñas, volví a encender mi ipod y me fui sin despedirme.
De regreso a mi casa me dieron ganas de dar una vuelta, no tenía nada más que hacer ese día, así es que aproveché para ir a Falabella a comprarme algo. Cualquier cosa. Eso es lo bueno de tener tarjeta de crédito propia y un papá dispuesto a financiarla.
Esa mañana me hubiera entretenido mirando los lobos marinos desde el puente, o pensando en lo bonito que se ve todo con los colores otoñales, o simplemente imaginándome cómo sería pololear con ese niño que siempre veo en la U. Periodismo creo que estudia. De seguro él tenía que estar en la toma. Eso me daba pena y tiraba mis ilusiones al suelo como cada vez. En mi casa no tolerarían un pololo mío revolucionario. Pero mi pensamiento era absurdo, ni siquiera sabía su nombre. Y él, de seguro nunca se fijaría en una “niñita cuica” como dicen que soy.
Sin embargo fue ese asunto de la toma el que me quedó dando vueltas. ¿De verdad habría gente que no podía pagar la universidad? Es raro, yo creía que el estado le pagaba los estudios a la gente pobre. Para eso estaban los créditos y las becas. A lo mejor alegan porque están acostumbrados a que les den todo, como dice mi papá. Yo no sé, igual en mi curso hay gente que se nota que es de esfuerzo. A veces me dan lástima, pero sé que no se puede hacer nada. Al fin y al cabo cada uno debe vivir su propia realidad. Es la lógica que rige al mundo, algo así como el orden natural de las cosas, mi abuelo siempre lo dice. Y yo no tengo la culpa de haber nacido en una familia sin problemas económicos.
Prefiero no pensar en cosas que no entiendo. Es más entretenido pensar en actualizar mi fotolog y, quizás, en cómo sería tener un pololo revolucionario.

4 Comentarios:

{ los-errantes } on: 27 de junio de 2008, 0:25 dijo...

Cuestina,lee,informate ,dale paso a la duda.
No hay forma de que entiendas un mundo tan complejo si escuhas solo lo que quieres oir.

Salud.

Anónimo on: 27 de junio de 2008, 18:46 dijo...

entendiendo que es ficticio, debo reconocer que siendo mas bien del lado de los revolucionarios (aunque mas politico que cabeza de pistola) conoci a mucha compñaeras que teniasn una vida y pensamientos parecidos a la relatora de esta cronica.

me gusta tu pluma.

alfonso

{ los-errantes } on: 27 de junio de 2008, 20:19 dijo...

Mis Disculpas.

{ Roberto } on: 2 de julio de 2008, 10:17 dijo...

Hola. Esta vez no le creí al personaje :(. Creo que llevaste a la pobre niñita cuica a la caricatura. Es decir, hay montón de chicas de esa edad y condición que no tienen idea de dónde están paradas, o que no les interesa tener idea, pero... creo que su voz suena a esquema simplificado.

No me parece un mal relato (como te apuraste en advertir), sino que puliste menos de lo necesario a la protagonista.

Como antes, sigue siendo un gusto leerte. Saludos.

 
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